Begoña Callejón: El naufragio de las esquirlas

 

                

                                            - I -
Ahora hay que hacer otro alto en el camino para hablar
de la nieve| lo hemos hecho ya pero la nieve controla lo
incontrolable| hay que curar el cuerpo: vigilar el sueño|
invadir con la razón los caminos que nos son ajenos| y
ocuparnos del gozo como intrusos: dentro-muy dentro|
hasta el interior de nuestra carne| de nuestra sangre| para
hallar esa herida que todos compartimos| arderemos en
preguntas antes de arrodillarnos ante ella| no me interesa
la blasfemia| las contradicciones| quiero ser liviana como
el pájaro que llevo tatuado| ahora hablemos del mundo|
no sé si el sol saldrá mañana| pero es otra manera de
estar viva.

                                             -II-
Lo que escribo aquí| se traza en la respiración| el dolor
combate al dolor| lo transforma| habituarse al vacío| para hacer inútil la mañana| la tarde| la noche| para demoler| para que a partir del miedo| la heroína se acurruque| entre su miedo y el tuyo| conductos inútiles| frágiles| inclino el cuerpo| sin duda| por el dolor| la mente sigue moviéndose| hasta que se acostumbre| a tu ausencia.

                                            -III-
Fuera de la casa| hay muchas casas| con muchas
habitaciones| fuera de la casa| están deterioradas|
húmedas| la lluvia| constante| delicada| a veces se rompe|
a veces calla| pero la casa habla| me cuenta historias| la
palabra silencio: no existe| algunas palabras se sustituyen|
hablan entre ellas| no hay saliva| solo café| insistir|
perdurar| ya le pregunté al viento| o también: cambiar
de habitación| no apretaré los dientes| saltaré al vacío.

                                          -IV-
¿No habrá un cuenco para mis escasas gotas de leche?| un
dios amable me tiende la mano| quiero prender las
antorchas sobre el Cielo| porque el aire es bendición|
porque nadie entra suavemente en el círculo| y a los ojos
del mundo| los dioses recogen| y a los ojos del mundo|
me he tumbado entre sollozos sobre tus pies| para
confundir el miedo| la angustia| para construir distancias
que murmuran| quiero ser un holograma| un punto de
partida| esquirlas de frío.

                                        -V-
Recortes de una primavera donde no ocurre nada| nadie
se mueve| el suelo de madera| oigo a mi abuela en la
cocina| nunca la conocí| por eso solo puedo oírla| una
puerta sin casa| perdura abierta| es abril| tienes miedo de
ir a la cocina| se oye la tapa de la olla| huele bien| cierro
los ojos: para recordar mi vida como fue y como es|
¿Habrá echado la sal?| el océano levanta las crueles
pruebas| Es abril.

                                     -VI-
Una ecuación| una declaración de amor| cuando la
nostalgia tiene diversos caminos| cuando el loto
desprende un dulce aroma| y se abre la senda del pánico|
los viajes se reúnen en el tiempo| el mártir se vuelve
pálido| la vasija más negra| y te llevaré a un rincón del
valle| tal vez allí recuerdes lo escondida que estaba| tal
vez recuerdes| tal vez| que nos confesamos el uno al
otro.

                                            -VII-
Reclamo mi derecho a la ira| a la rabia| al sexo| cuando la
placidez ha sido masacrada| pienso en las manos que
calientan los dioses| la noche te sueña: te añora| estoy en
el punto de mira del declive| mi furia es legítima| cada
silencio me acerca a lo irrealizable| cada ausencia es un
brazo que estrechó mi vida| y deposito en ti los restos de
mi hermana| cae la nieve| levanto su vestido con una
lengua amarga | no me pidas que quiera vivir.

***

Nota biográfica

Begoña Callejón (Almería, 1976).

 La obra poética de Begoña Callejón ha sido encuadrada por Remedios Sánchez dentro de lo que ella denomina ‘poesía divergente’ con respecto a las corrientes literarias españolas del siglo XXI, «una poesía muy heterogénea que funciona al margen de las editoriales comerciales y que experimenta con los límites del lenguaje sin dejar de comprometerse con la realidad», creando «un personaje poemático que mira hacia adentro, hacia los miedos, hacia lo que nos aterroriza para nombrarlo como forma de conjurar los demonios sacándolos a la luz». Por su parte, el escritor y crítico Vicente Luis Mora menciona a Callejón entre las autoras contemporáneas que destacan por «el arrojo estilístico, semántico, subjetivo y estructural a la hora de encarar la experiencia literaria».

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